La fundación opera lodges y experiencias de turismo de naturaleza en Iberá, El Impenetrable y la Patagonia. Cada alojamiento tiene su propio sitio, y esa familia creció de forma orgánica durante años. Operamos el conjunto: ocho sitios, tres tecnologías distintas y hasta cinco idiomas por sitio.
Qué operamos
Actualización de contenido en todos los idiomas. Fotos, textos y galerías aplicados de forma consistente en cada versión, que no siempre son iguales entre sí ni tienen los mismos archivos.
Operación técnica sobre tres stacks. WordPress, HTML estático y un sitio moderno desplegado en la nube conviven en la misma familia. Cada cambio se aplica con el método correcto para cada uno, con copia de respaldo previa, purga de caché y verificación en el sitio público.
SEO técnico: descripciones, canónicas, datos para redes sociales, etiquetas de idioma, datos estructurados de alojamiento, mapas del sitio y cabeceras de caché.
Capa para buscadores y agentes de inteligencia artificial, con los archivos de declaración correspondientes.
Auditorías diagnósticas de tecnología, seguridad, accesibilidad y rendimiento sobre toda la familia, con herramientas propias.
Optimización de peso. En una de las tandas detectamos que la imagen más pesada de una portada era una foto de celular sin optimizar de más de doce megabytes; se reemplazó por una de trescientos kilobytes con la misma calidad visual.
Respuesta a los pedidos del equipo de la fundación: cada uno se recibe, se mapea al archivo exacto, se aplica, se verifica en vivo y se documenta con comparativas de antes y después.
Qué construimos
Un harness de operación propio. Scripts para listar, bajar y subir archivos dejando copia de respaldo automática en el servidor, purgar el caché del hosting, y verificar en el sitio público forzando el refresco, comprobando que el texto viejo ya no está y que el nuevo sí.
Un flujo de siete pasos, escrito y repetible. Cada intervención abre su carpeta con el pedido, los archivos originales, los editados, las copias para volver atrás y un reporte final con comparativas.
Un procedimiento seguro para tocar la base de datos cuando no hay acceso al panel: archivo con nombre aleatorio, clave larga verificada, modo lectura antes que escritura, y borrado del archivo del servidor apenas termina, incluida la copia de respaldo que genera el propio subidor, porque un respaldo con código ejecutable en la carpeta pública es la misma puerta abierta que el original.
Una base de caveats documentada. Es el activo más valioso de la cuenta y no son los scripts: es la lista escrita de las formas concretas en que esta familia rompe.
- Subir por FTP no dispara los procesos internos del gestor, así que el caché sigue sirviendo la página vieja hasta una semana. Siempre purgar.
- Tres sitios comparten el nombre del tema por clonación, pero cada uno es su propia copia. Hay que editar los tres: no hay una fuente única.
- Cierta función de WordPress vacía en silencio las imágenes de una galería si se usa sobre el campo equivocado. Hay que usar la variante que toca un solo subcampo, con índice que arranca en uno.
- Las revisiones automáticas guardan también los campos personalizados, y sirven para recuperar una galería rota.
- El sistema de traducción es asimétrico: no todo idioma tiene su página, y si no existe, el archivo traducido duerme sin uso en producción.
- Un tema que no llama a la función de cabecera explica por qué un plugin de SEO instalado no inyecta nada.
- La red de distribución cachea de una forma que obliga a subir con nombre nuevo en vez de sobrescribir.
- Hay carpetas con eñe codificadas al estilo de macOS, que obligan a navegar con el nombre exacto que devuelve el servidor.
Reglas de verificación previa. Antes de reemplazar una imagen, comprobar que las versiones de todos los idiomas usen la misma extensión y la misma clave, porque no son idénticas. Antes de eliminar un elemento de un carrusel, confirmar que el carrusel cuenta los elementos en tiempo real y no tiene el número fijo en el código.
El sistema
Un pedido tan simple como “cambiá esta foto” no tiene una sola forma de resolverse acá. Tiene ocho, y cada una falla distinto.
Ahí está el problema real: no es ningún cambio individual, es que todos salgan bien, en todas las versiones de idioma, sin romper nada, y que se pueda demostrar que salieron. Un cambio aplicado solo en español deja cuatro versiones desincronizadas que nadie ve hasta que un huésped extranjero entra al sitio. Una imagen subida con el mismo nombre queda invisible detrás del caché durante días y parece que el trabajo no se hizo. Un campo tocado con la función equivocada vacía una galería entera sin que nadie reciba un error.
Por eso cada intervención es repetible y auditable. Y por eso un pedido que llega como cuatro capturas de pantalla, sin decir siquiera de qué sitio son, se resuelve identificando el archivo exacto por comparación contra producción y se aplica el mismo día en los cinco idiomas, en una ventana de minutos.
En una de esas operaciones encontramos, sin que nadie lo pidiera, que tres versiones de idioma tenían una galería vieja de una sección: se armonizaron a la que estaba completa. Eso no estaba en el pedido, y es exactamente el tipo de cosa que aparece cuando se opera un sistema en vez de ejecutar tickets.
La fundación se dedica a restaurar ecosistemas. Nosotros nos dedicamos a que sus sitios estén siempre al día.

