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Automatización con Inteligencia Artificial

Procesos que corren solos: atención por WhatsApp, seguimiento de consultas y las tareas repetitivas que hoy le comen horas a tu equipo.

Dónde conviene automatizar

La pregunta no es “¿podemos usar IA?” sino “¿qué tarea se repite todos los días y no requiere criterio?”. Ahí es donde la automatización devuelve horas reales. En el resto, mete ruido.

Qué se automatiza y qué no

No se automatiza

  • La negociación de un precio o de una condición de pago
  • El reclamo de un cliente enojado
  • El contenido que sale publicado sin que lo lea una persona
  • Cualquier respuesta sobre stock o disponibilidad sin dato en vivo detrás
  • Un proceso que todavía nadie escribió cómo se hace a mano

Sí se automatiza

  • La primera respuesta a las cinco preguntas de siempre
  • El seguimiento del que consultó y no volvió
  • La carga de datos de un formulario a una planilla y de ahí al CRM
  • El aviso de temporada, de remate o de reposición
  • El tablero que junta ventas, pauta y tráfico en un solo lugar

Los tres lugares donde casi siempre paga:

La primera respuesta. La mayor parte de las consultas que entran por WhatsApp o Instagram son las mismas cinco preguntas: precio, stock, horario, envío, ubicación. Un asistente las responde al instante, a cualquier hora, y deriva a una persona lo que sí necesita una persona.

El seguimiento. El que consultó y no compró se pierde casi siempre por olvido, no por falta de interés. Una secuencia de emails o mensajes que corre sola recupera una parte de eso sin que nadie tenga que acordarse.

La carga de datos. Pasar información de un lado a otro a mano —del formulario a la planilla, de la planilla al CRM— es donde se van las horas que nadie contabiliza y donde se cuelan los errores.

Qué implementamos

Asistentes en WhatsApp, Instagram y web. Responden lo frecuente, califican al que consulta y derivan lo complejo, con reglas escritas sobre qué pueden y qué no pueden contestar.

Secuencias de email y mensajería. Bienvenida, seguimiento de consulta, recuperación de carrito, avisos de temporada. Todo medido: cuántos abrieron, cuántos volvieron.

Contenido asistido. Herramientas de IA para acelerar borradores y descripciones, siempre con revisión humana antes de publicar. Es asistencia, no autoría.

Tableros de datos. Ventas, pauta y tráfico en un solo lugar, actualizados solos, para que la reunión mensual discuta números y no impresiones.

Cómo se pone en producción

  1. Primero se escribe el proceso a mano. Si nadie puede describir cómo se hace hoy, automatizarlo solo multiplica el desorden más rápido.
  2. Se define el alcance del asistente por escrito. Qué temas contesta, qué nunca contesta y con qué frase deriva a una persona.
  3. Se prueba con casos reales antes de salir. Con conversaciones viejas de la empresa, no con ejemplos inventados.
  4. Se leen las conversaciones las primeras semanas. Ahí aparece el 90% de los ajustes, y aparecen rápido.
  5. Queda un responsable del lado del cliente. Alguien que sepa apagarlo, editarlo y decidir qué se agrega. Si no hay nadie, no se implementa.

Automatización que ya corre

581 piezas de Pro Active Recovery en un sistema propio de revisión, con email automatizado detrás caso Pro Active
1.300+ páginas en consignatarias.com.ar, con índices de mercado que se actualizan a diario sin intervención manual caso Consignatarias
8 sitios de la Fundación Rewilding sobre una base editorial común, en hasta cinco idiomas caso Rewilding

Trabajo publicado

Cuánto sale

No se vende suelto: la automatización es una de las piezas del sistema que operamos y entra en el retainer mensual, que va entre $800.000 y $2.400.000 y entre $2.400.000 y $4.800.000 cuando además hay dirección comercial. Lo que mueve el número es cuánto hay que conectar: un asistente sobre respuestas frecuentes y uno integrado al stock y a la facturación no son el mismo trabajo. Está todo publicado en honorarios.

Preguntas frecuentes

¿Necesito conocimientos técnicos?
No. La implementación corre por nuestra cuenta; del otro lado hace falta saber qué proceso está consumiendo tiempo. Después capacitamos al equipo para operar la herramienta sin depender de nosotros.
¿Cuánto sale?
No se vende suelto: la automatización es una de las piezas del sistema que operamos, y entra en el retainer mensual, que va entre $800.000 y $2.400.000 y entre $2.400.000 y $4.800.000 cuando además hay dirección comercial. Un asistente sobre respuestas frecuentes y uno integrado al stock y a la facturación no cuestan lo mismo. Los rangos están publicados en honorarios.
¿La IA va a reemplazar a mis empleados?
No es el objetivo ni suele ser el resultado. Se automatiza lo repetitivo; lo que requiere criterio, negociación o trato humano se hace peor sin personas. En la práctica el equipo termina haciendo el trabajo que sí mueve la aguja.
¿Y si contesta cualquier cosa?
Es el riesgo real y por eso se acota. El asistente trabaja sobre un conjunto definido de temas y, ante cualquier cosa fuera de ese conjunto, deriva a una persona en vez de improvisar. Se prueba antes de salir y se revisan las conversaciones las primeras semanas.
¿Se nota que es un bot?
Se avisa. Un asistente que se hace pasar por persona funciona hasta la primera pregunta difícil, y ahí el cliente se siente engañado. Se presenta como asistente, responde lo que sabe y deriva rápido.
¿Sobre qué herramientas se monta?
Sobre las que la empresa ya usa siempre que se pueda: WhatsApp Business, la plataforma de la tienda, la casilla de correo, la planilla que ya existe. Cambiar de sistema es la parte cara y casi nunca es la que resuelve el problema.

Hablemos

Contanos qué proceso te está comiendo horas. Una reunión de treinta minutos alcanza para saber si conviene automatizarlo o si primero hay que escribirlo.

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