Centro de recuperación y bienestar, con piletas de inmersión con control de temperatura, botas de presoterapia, saunas y accesorios. Operamos un plan de crecimiento firmado que cubre la comunicación completa de la marca: del contenido diario a las propuestas comerciales entre empresas.
Qué operamos
Contenido con compromiso mensual definido: dieciséis piezas orgánicas por mes, repartidas en reels, carruseles y colaboraciones con creadores, más historias diarias.
Gestión de comunidad, con respuesta a mensajes, comentarios y menciones dentro de las veinticuatro horas hábiles.
Pauta en buscador y compras, más campañas de Meta en todo el embudo, con remarketing y seguimiento del lado del servidor.
Protocolo comercial de WhatsApp: once guiones para las situaciones que se repiten, para que la respuesta no dependa de quién esté atendiendo.
Cuatro flujos de correo automatizados.
Producción audiovisual propia, con rodaje en 4K del circuito de recuperación y catalogación completa del material.
Material comercial entre empresas, por vertical: clubes, hoteles, gimnasios, spas, clínicas y empresas.
Reporte mensual antes del día cinco, y dos reuniones por mes.
Todo eso corre sobre una cadencia semanal fija que diseñamos para que sea sostenible: el lunes entra el parte de stock y precios, el martes es día de producción en tanda, el miércoles se optimiza la pauta, el jueves se programa, el viernes se revisa comunidad y se arma el reporte interno.
Qué construimos
Una aplicación propia de revisión y publicación. El cliente ve cada pieza, la aprueba o la rechaza con un click y puede dejar un comentario. Tiene base de datos con registro de auditoría de cada cambio de estado, y permisos endurecidos para que el revisor solo pueda tocar el estado y la nota, nada más. Lo aprobado baja a un archivo que se importa directo al programador de publicaciones. Hoy corre con 581 piezas cargadas.
Un motor de piezas. Un molde editorial que hornea imágenes exactas a partir de una lista de textos editables, en los formatos de feed e historia. De ese motor derivaron todos los demás: el del calendario diario, el del banco de contenido, el de las gráficas comerciales de catálogo, el de las fichas de producto y hasta uno que reemplaza la imagen de una pieza ya programada guardando copia de la original.
El universo de marca. Paleta cerrada de grafito y hielo, con el ámbar reservado exclusivamente como señal de calor, y una sola tipografía. Se retiraron el verde lima y el celeste anteriores, que hacían leer a un equipo de crioterapia premium como un producto de limpieza o de natatorio.
El circuito de medición. Contenedor de etiquetas instalado y publicado, plan de medición en tres fases con doble embudo, comercio electrónico por un lado y consultas por WhatsApp por el otro, y reporte de antes y después con línea base auditada sobre la tienda en vivo.
Generadores de material comercial. Uno de propuestas por vertical con textos preajustados, y otro de propuestas co-marcadas por club, que arma la pieza con el escudo y el estadio reales descargados de fuentes libres, nunca generados. De ahí salieron veinte propuestas para clubes de primera división.
El sistema
El cliente tenía el mejor producto de su categoría en el país y ninguna manera de contarlo a escala. La marca leía como otra cosa, el catálogo vivía en una planilla con precios que no coincidían con los de la tienda, la tienda tenía duplicados con stock fantasma y correos automáticos con marca ajena, y el canal principal de venta, que es el click a WhatsApp en un producto de ticket alto, era literalmente invisible para la medición. Encima, cada pieza dependía de que alguien se sentara a diseñarla, lo que hace imposible sostener dieciséis por mes más historias todos los días.
Lo que construimos no es una campaña, es una línea de producción. La marca se cerró como un sistema de reglas duras y ese sistema se convirtió en código. De ahí en más, cada necesidad nueva fue una extensión del mismo motor y no un proyecto nuevo. Arriba montamos el circuito de aprobación, y el cuello de botella dejó de ser la producción y pasó a ser la decisión, que es donde tiene que estar.
La parte menos vistosa es la que más sostiene el negocio. Fijamos un criterio único de precios para toda la tienda, con un control que antes de emitir precios nuevos reproduce los viejos y se detiene si no coinciden. Saneamos las fichas, ocultamos los duplicados, escribimos páginas de confianza y artículos que atacan un vacío real de contenido sobre crioterapia en español rioplatense. Y cableamos la medición hasta que el click a WhatsApp quedó registrado como evento clave, aceptando en el camino que la ruta prolija fallaba de forma intermitente sobre ese tema de tienda, y que un disparador que falla a veces es peor que no tener ninguno.
Cuando el cliente pidió reorientar todo hacia botas y accesorios y ver retorno desde el primer peso, el sistema ya estaba armado. Se regeneraron las fichas de producto, se definió el tablero sobre la medición real y no sobre supuestos, y se revisaron las diecisiete creatividades antes de encender la pauta. Ahí aparecieron cuatro cosas que habrían quemado el primer peso invertido: precios que no coincidían con los de la tienda, una promesa de envío gratis sin envío configurado, avisos detrás de productos sin stock, y un error de marca legible sobre el producto en un render.
Un centro de bienestar con la comunicación de una marca grande, operada por un equipo chico.





















