Platería artesanal fundada en 1973 en Mercedes, Corrientes. Mates, bombillas y piezas de plata hechas a mano, que se venden a todo el país.
Qué operamos
Pauta full-funnel en Meta. Campañas que van del descubrimiento a la venta, optimizadas contra las ventas reales de la tienda y no contra la atribución del panel de anuncios. Se poda lo que no rinde y se escala lo que sí, con revisión semanal.
La tienda online. Catálogo de 198 productos en Tienda Nube: altas, renombres, normalización de nombres, carga de costos y repricing de combos y bombillas. La tienda es el sistema de medición además del canal de venta.
Fotoproducto y escenas de producto. Packshots, escenas de uso y piezas editoriales para la pauta y para la ficha de cada producto, todo sobre una forma canónica del mate y la bombilla definida por nosotros.
Campañas de temporada. Día del Amigo, 2 de abril, Expo Rural de Palermo y la línea AFA. Cada una con su set completo de piezas y su video.
Reportes. Un ejecutivo mensual del canal digital, de dos páginas más una tercera con el detalle por anuncio, que sale por correo junto con la factura. Y uno trimestral cuando el período lo pide: el del segundo trimestre fue un documento de trece páginas con glosario incluido.
Automatización conversacional. Auditoría y armado de la capa de datos de ManyChat, con diez etiquetas y cinco campos personalizados cargados por API, más el pack de activación de WhatsApp.
Análisis comercial. Sobre los datos de la tienda: comportamiento de compra, patrones horarios, mix de producto, geografía y medios de pago. Y el modelo de unit economics por pedido: costo de adquisición, retorno, recurrencia y margen por orden.
La escala del canal
Julio de 2026 sirve de medida de lo que pasa por el canal en un mes: 1,6 millones de visualizaciones de anuncios, 344.178 personas alcanzadas y 30.007 clics a la tienda, con un CTR de 2,54%. No fue un pico aislado. A lo largo de 2026 el alcance mensual se movió entre 157.824 y 598.091 personas según la temporada y el peso de cada campaña, y la tienda recibió 27.057 sesiones solo en julio.
Ese volumen no sirve de nada suelto, así que se lee anuncio por anuncio. Cada mes armamos una lámina donde cada pieza aparece con su creativo real al lado de su inversión, sus visualizaciones y sus clics, ordenada por gasto. Ahí se ve cuál sostiene el mes y cuál no. Lo que no rinde se apaga y lo que rinde se escala, y esa decisión se toma sobre datos propios y no sobre la lectura optimista del panel de anuncios.
Qué construimos
Un motor de reportes reproducible. Un pipeline de cuatro scripts que toma dos entradas, el desglose de la inversión publicitaria y el export de ventas de la tienda, y calcula la parte numérica sola. El envío sale por correo propio y queda archivado en la carpeta de enviados. Lo validamos recomputando un trimestre ya cerrado: dio exactamente los mismos totales y la misma cantidad de órdenes que el reporte original.
Una lámina por anuncio. El reporte no solo dice cuánto rindió cada campaña: muestra el creativo real, bajado de la biblioteca de anuncios, con su tarjeta de métricas al lado, ordenado por inversión. El cliente ve la pieza y el número juntos.
Un lock técnico del producto. La forma exacta del mate y de la bombilla vive en un módulo único que toda generación de imagen tiene que importar. Suena menor y es lo contrario: antes de existir, ese código estaba copiado dentro de cada script, y por eso un error de forma sobrevivía tandas enteras. Con el lock, el producto sale siempre igual.
Un universo gráfico completo. Paleta de once colores nombrados con sus proporciones de uso definidas, tipografías, nueve motivos ilustrados y dos personajes de marca para el cómic de la casa. Entregado como manual navegable, no como PDF muerto.
Un brandpack para La Rural. Con shooting propio en el taller: 112 fotos de 24 megapíxeles. De ahí salieron el sistema de piezas del evento, los recortes de producto en alta resolución y el spot vertical, que se iteró hasta la octava versión antes de darlo por bueno.
El sistema
Lossada llegó con un problema que no era de producto. El producto ya estaba probado, con demanda orgánica, margen sano y medio siglo de oficio detrás. Lo que no existía era canal: sin pauta, sin medición, sin saber cuánto costaba conseguir un cliente ni cuántas veces volvía. El negocio crecía a pulso de Instagram y WhatsApp, y por eso su techo era el alcance orgánico de un mes cualquiera.
Lo primero fue montar la medición y decidir contra qué se mide. La regla que fijamos, y que sostiene todo lo demás, es que el retorno se lee contra las ventas reales de la tienda y no contra lo que se atribuye el panel de anuncios. No es una discusión teórica: al cruzar los datos de un mes, el panel se adjudicaba más ventas que las que había hecho la tienda completa en esa ventana. Si se decide sobre ese número, se escala lo que no vende. A partir de ahí, el negocio empezó a decidir sobre datos propios.
La segunda mitad del sistema es la creativa, y es la que permite escalar sin diluir la marca. Una campaña de pauta se come piezas rápido: cada público quiere su ángulo, cada formato su recorte, y cada anuncio que se apaga hay que reemplazarlo. Producir eso de a una pieza es donde las marcas se deforman, porque a la quinta versión ya nadie se acuerda de cuál era el azul ni qué proporción tenía la boca del mate.
Por eso el universo gráfico está cerrado y la forma del producto está codificada en un módulo, no en la cabeza de quien maqueta. Con eso, una temporada entera se produce en serie, sobre la misma paleta, la misma tipografía y el mismo mate, y una corrección de forma se aplica hacia atrás en todo lo que ya salió. El brandpack de La Rural es el caso testigo: shooting propio, sistema de piezas del evento y el spot vertical salieron de una sola bajada.
El resultado es una platería de 1973 que vende todos los días por canales digitales, con un sistema visual propio, un canal medido contra ventas reales y una operación que se repite cada mes sin volver a empezar de cero.












